La lucha contra la venta de cd's en las calles continúa. El ayuntamiento de Barcelona se propone multar a los compradores del "top manta" con sanciones que podrían llegar a los 1.500 euros.

La intención de Joan Clos, alcalde de la ciudad, es acabar con "controlar a los ciudadanos incívicos". A esta medida le suma también las sanciones a todos aquellos que contraten servicios de prostitución en las calles de la ciudad condal.

Además, tiene pensado prohibir beber en la calle, sancionar a todo el que pille haciendo sus necesidades en la vía pública y, y esto es lo más raro de todo, a los que hagan acrobacias en las aceras y calzadas de Barcelona.

Este alcalde, a mi entender, se la ha olvidado aquella famosa frase de "Prohibido prohibir" o es que la ha entendido justo al contrario.