Me da la sensación de que la bula con la que ha contado Santiago Segura en todos los medios españoles.

Su excesiva promoción en todas las teles, radios y periódicos ha llevada a una saturación del personaje y de su creador.

Segura, que es muy listo, lo sabe. Y ahora lanza campañas de perdón, para que nadie se ofenda con lo que hace o dice, Torrente. Al fin y al cabo, no es más que un personaje de ficción. ¿No?