Qim Monzó: "Qué grande era Darwin"
Los problemas entre Madrid-Barcelona no son nuevos. La adaptación de un niño catalán de 8 años que vive en Madrid, hace reflexionar sobre la locura a la que está llegando esta pelea.
Fijémonos, por el contrario, en la inteligencia de ese niño de ocho años que captó en seguida que la mejor manera de no tener problemas era cambiar de nombre, que es una forma de dejar de ser uno mismo: de olvidar lo que se es o lo que se era -según el cambio sea momentáneo o definitivo- para pasar a ser algo (y alguien) diferente.
Quim Monzó en La Vanguardia.
PD: Otro ejemplo absurdo. La bajada de las ventas de Freixenet en España en 2004, el primer año de la llamada al boicot. Un 4%. Lo dicho, una locura.



este tipo es tonto dijo
pero alguien puede creer las cosas que hace Monzó. El que se quedó sin programa por meterse con el rey y su hija mayor
23 Noviembre 2005 | 03:03 PM