Chips y trampas en el mundo del ajedrez
Un teléfono móvil, una pequeña computadora escondida en el bolsillo o un microauricular para recibir soplos de un amigo bastan hoy para hacer trampas en el ajedrez. Últimamente, han aumentado los engaños flagrantes, pero también las sospechas, como en el caso de Gabriel Pons, de 67 años, expulsado sin pruebas indiscutibles de una competición en Calviá (Mallorca). La solución, cara, está en los detectores de metales y los inhibidores de ondas.
Leontxo García en El País


