Alguien debiera explicar a los responsables que jugar es simular. La infancia siempre ha jugado a imitar la violencia. Los niños y niñas que jugaban a policías y ladrones o a indios y vaqueros no asaltaban o escalpelaban a nadie de verdad, como los que matan zombis o extraterrestres hoy no hieren a nadie. Los niños distinguen muy bien entre lo real y lo jugado. A más de un biempensante no le vendría mal aprender esa lección.

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