Imagínate que eres católico practicante. Las personas que dirigen tu organización dice que la investigación de células madre está mal. Que no se debe hacer porque va en contra del "primer estadio" de la vida humana.

Ahora, tu te casas por el rito católico. De hecho te casa el que hasta hace poco era el jefe de las personas que deciden en España sobre lo que debe de hacer un buen católico. Y a pesar de eso, en el mismo momento en el que nace tu hija, decides que un médico sace sangre del cordón umbilical de tu pequeña y lo lleve a una clínica en Tucson para que lo guarden por si ocurre algo con tu recién nacida en el futuro y de esa forma puedes ayudarla.

Algo suena a cínico verdad.