En los medios de comunicación hay un binomio que encanta: pornografía y tecnología son buenas parejas.

El País habla hoy de la "pornografía en el móvil". Y claro le dan un toque con cierto aire alarmista al poner un subtítulo como este:

"Los contenidos eróticos se han convertido en un gran negocio telefónico al que todavía acceden sin trabas los menores en España".

Pero este filtro comparado con el acceso a los teléfonos de miles de prostitutas en el periódico de su padre se queda en nada. Además seguro que si un niño le pide a su padre el periódico estará encantado y orgullos de que su niño se inicie en el proceloso mundo de la lectura de la actualidad a través de su diario favorito.

Es verdad que hay que controlar esos filtros para que los menores no accedan a los servicios creados para adultos, pero habría que acerlo en todos los casos, no sólo en los que, como es tecnología y la desconocen, es "políticamente correcto hacerlo". Es lo que algún periodista relacionado con la tecnología ha llamado el pensamiento flojo".