Nada comparable a lo que nos habíamos imaginado. Grandes, espectaculares y visibles por todo el mundo en la sociedad del futuro.

Eduard Punset lo cuenta en su blog en un post llamado La importancia de lo infinitamente pequeño:

Ahora resulta que las máquinas y los robots del futuro no serán en absoluto como los hemos imaginado. En lugar de estructuras brillantes y sobredimensionadas serán enanas y blandas como una bacteria. En realidad, la bacteria se está convirtiendo en el símbolo de nuestro futuro mecanizado. ¿Qué es una bacteria sino un nanorobot autoreplicante? Y el futuro será de los nanorobots -de una milésima parte de un milímetro en el caso de la bacteria-.