La historia ha demostrado la implicación y la utilización de la cultura en la propaganda. No sólo en las dictaduras o regímenes más abyectos. También en las democracias.

EEUU ha sido un maestro en ello. Estudios clásicos como el de Ariel Dorfman y Armand Matellart contaban como Disney utilizaba al Pato Donald para lanzar loas al capitalismo americano y lo malos que eran todos los demás sistemas.

Los habitantes del popular vecindario van explicarle a los niños las bondades de la guerra en Iraq.

En Sesamo Street pasarán de enseñar los números y lo que es "cerca y lejos" a mostrar la labor del Ejército americano en tierras iraquíes.