Desde la T-4

Que ilusión, nos vamos a Nueva York a pasar el New Year's Eve. Todo preparado y este año tenemos suerte: no nos toca madrugar.
En el taxi descubrimos que hay problemas. Un “pequeño artefacto” explosiona en el aparcamiento de la T-4. Algún herido, pero nada grave. Respiramos tranquilos. El recuerdo del 11-M nos resulta demasiado cercano como para no asustarse. Esperamos que no sea nada y, egoístamente, que no nos perjudique nuestro vuelo hacia el JFK neoyorquino.
Lo que no “era nada” pasa a ser mucho. La T-4 está cerrada. Desviados hacia la T-2, allí no hay información. AENA deja en mano de jóvenes inexpertos la comunicación en Barajas con los viajeros. Me dan lástima. No saben que decir, aunque se muestran amables con todo el mundo. Incluso con quién no lo es con ellos.
A la una de la tarde parece que todo se va a solucionar. La gente se agolpa en la fila para viajar en autobús hacia la T-4. Pero se ven los primeros conatos de conflicto. Empujones, nervios y gritos. La policía municipal con la cara desencajada. La gente está cansada y nerviosa. Algo va mal. Ninguno sabemos la magnitud de lo ocurrido en la nueva terminal.
Un policía nos dice que ya se puede viajar. Únicamente en transporte público: taxi o autobús. Optamos por lo primero. Llegamos a la T-4. Desolador.
La parte central del párking desplomada. Bomberos y policía intentan desescombrar ese sándwich de queso fundido en que se han convertido las cuatro plantas de la sección D del aparcamiento. Las puertas de la terminal desvencijadas. Una única entrada, la mas lejana del aparacamiento, se puede utilizar. Los cristales agrietados como si de escarcha se tratase. Pasajeros con mantas de la Cruz Roja sin poder salir de la Terminal.
¿Nuestro viaje? Es lo de menos. Nos recolocan y mañana partimos. Volvemos hacia Madrid y dejamos a nuestra espalda la cortina de humo que no cesa del aparcamiento de la T-4.
¿Por qué?



Antonio Alviárez dijo
Una pena todo esto; espero puedas ir de todos modos. Feliz año
2 Enero 2007 | 06:18 PM